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jueves, 11 de marzo de 2010

Nuevas investigaciones



El investigador José Luis Díaz descubrió un nuevo tipo de partículas atmosféricas cuando trataba de estudiar el impacto que un incendio forestal en la Sierra de Almijara (Málaga) producía sobre los suelos del entorno. Al muestrear las cenizas producidas por el fuego observó que junto a ellas había algo más, algo nuevo y que no eran resultado del incendio.
Éstas han recibido el nombre de Iberulitos, por haberse encontrado en el Sur de la Península Ibérica, y consisten en esferas microscópicas que unen diversos restos orgánicos y minerales. Están dotadas de un vórtice en su superficie, que se debe a la estrecha conexión entre los aerosoles y el vapor de agua para formar gotas de lluvia.

Armadura de sulfato

Estas partículas están cubiertas con una capa de sulfatos que protege el interior. Esta corteza es la parte más reactiva del Iberulito, porque en ella se producen gran cantidad de reacciones químicas en su proceso de formación y en su contacto con otros componentes atmosféricos del entorno.
Los Iberulitos se forman en la troposfera en momentos en que la actividad de vientos que provienen del Sáhara y otras regiones de África Central es más acusada. Las altas temperaturas de estas regiones en verano producen el ascenso de los aerosoles a las partes altas de la troposfera, y los vientos los trasladan a nuestras latitudes.
De momento sólo se han encontrado en regiones próximas al Sahara, pero es probable que estas partículas se den también en otras regiones desérticas. Se dice que podrían utilizarse como indicadores de climas áridos en épocas pasadas, aunque todavía no hay registros sobre ellos. Tampoco parece que la actividad humana participe en su proceso de formación, y por ello se podrían considerar como una reacción natural a climas cálidos extremos.
Los Iberulitos también presentan interés para las ciencias de la salud dado que tienen la posibilidad de trasladar agentes patógenos a grandes distancias. El especialista señala que en algunas de las esferas microscópicas analizadas han hallado algunos tipos de virus. Dada la facilidad de estas partículas para volar desde el centro de África hasta el Sur de España, esto podría suponer el traslado de enfermedades africanas.
De momento se va a centrarse en investigar si estas partículas se producen también en otras regiones de climas áridos, y en hallar restos fósiles que encierren información sobre las temperaturas y los organismos del pasado.

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